Adanowsky: El ídolo ha muerto


El hijo de Alejandro Jodorowsky, Adan, mejor conocido como Adanowsky, presentó el jueves pasado su show “La muerte del ídolo” en el Lunario del Auditorio Nacional. Le Butcherettes, comandada por Teri Gender Bender, se encargó de abrir el concierto, y de dar los primeros avisos de que éste no sería un concierto cualquiera. Dentro de su set, Teri se estrella huevos en la cabeza, baila como esquizofrénica mientras su baterista, Normandi Heuxdaflo hace solos, se cubre de harina, y sale al primer nivel del Lunario a limpiar el piso. También interpreta canciones.



Después de Le Butcherettes, las pantallas del recinto nos pasan una y otra vez el video promocional de “Estoy Mal”, mientras, conociendo el bagaje cultural, así como la herencia e influencia familiar, podíamos anticipar un show fuera de lo común. Inspirado por su disco titulado “El Idolo”, Adanowsky creó un personaje tan grande en esencia, que debía ser terminado de una manera única.

El show comienza como cualquier otro: la banda, que contaba con Jay de la Cueva entre sus integrantes, tomando el escenario e iniciando el set con “Les Filles”. El ídolo Adanowsky hace su entrada triunfal entre el público, cargando una cruz en actitud mesiánica. Después de otras rolas como “Mamá” y “No”, las cosas empiezan a cambiar. El show ve a Adan cambiar de su personaje del ídolo, que baila y posee el escenario, en alguien más humano. En cierto punto del concierto, le pide a todo el público que se ponga de rodillas para confesar lo bien que se siente tener un público como el de esta noche. Acto seguido, exige a cada quien dar lo mejor de sí para regresar a la música.

El momento teatral de la noche continúa, e incluso aumenta conforme avanza el setlist. En unos momentos veríamos bailarínas desnudas con máscaras de luchadores, la destrucción de una piñata gigante en forma de ídolo falso como aquellos que relata la biblia, incluso una piñata hecha a imagen y semejanza de Adan, destruida sin piedad. Finalmente, La Muerte hace su presencia para poner fin a la vida del Ídolo. Adanowsky es pronunciado muerto y llevado en un ataud nuevamente entre la gente, quienes se entregan totalmente hacia su figura caída.

Unos segundos de silencio y en el Lunario del Auditorio Nacional se comienza a escuchar el sonido de un bebé naciendo, momentos antes de que Adanowsky regrese al escenario, desnudo y cubierto únicamente por una guitarra, sale sin micrófonos ni cables a tocar una canción en silencio. Apenas y se escucha algo, sin embargo, termina y la gente se entrega como si hubiera escuchado la mejor canción de su vida. Una canción más y el show, como la vida del ídolo, se consuma.


Fotos y reseña por: Diego Figueroa.

3 comentarios:

PpWicho

8 de diciembre de 2009, 10:38

yeah me encanto esta reseña , suena a un gran espectaculo al cual me hubiera gustado asistir (y).

Mauro

8 de diciembre de 2009, 13:05

Me da gusto ver cómo everythinglive sigue creciendo; espero que sigan las reseñas de aquí en adelante. Enhorabuena Luigi!

Anónimo

8 de diciembre de 2009, 21:27

Les Butcherettes son una mamada, ya aburren y nunca fueron buenos.