Fischerspooner en la Ciudad de México



En ocasiones, y lamentablemente cada vez más frecuente, hay mucha gente que va a los conciertos a socializar y de ahí se va a otra fiesta. Quien haya llegado temprano la noche del viernes al José Cuervo Salón para la presentación de Fischerspooner, habrá visto que los asistentes eran pocos, pero para algunos de ellos que lentamente iban llenando el lugar, ver a Fischerspooner era la fiesta. Un concierto que empezó pasadas las 11 de la noche, prometía para encender los ánimos de los presentes sin parar, a lo largo poco más de hora y media que duró el concierto.



Quién no haya visto alguna vez a la banda comandada por Casey Spooner, se podría sorprender un poco al ver la propuesta que proyectan en escena. Los DJs a un costado, casi ocultos, con la tarea de sonorizar el performance de Casey y el grupo de bailarinas que lo acompañan. Sumado a eso, la actitud de Spooner se encarga de dar el toque extra que ayuda a una gran interacción entre los fans y el grupo. Pantallas, dos páneles con espejos y un sin fin de cambios de vestuarios (donde podemos contar atuendos similares a kimonos, trajes de luces como los que visten los toreros, incluso algunos que parecieran extraídos de películas futuristas de décadas pasadas) acompañaban la estética visual.



El set inició con Amuse Bouche, Happy y A Kick in the Teeth, las que incitaron al baile en la audiencia que si iba a ver a la banda. Los fans que se encontraban hasta adelante se encargaron de responder como en este país lo sabemos hacer. Para cuando interpretaron Money Can’t Dance, Casey Spooner requirió de oxígeno, en parte provocado por la altura de la Ciudad de México, pero también por la intensidad con la que se desarrollaba en escena, a fin de dar a la gente uno de los mejores shows que pudieran presenciar. La actitud de Spooner fue objeto de aplausos del público (y de los fotógrafos que nos encontrabamos ya entre la gente) al exigir que regresaramos para continuar con nuestra labor, ya que aún tenían varios cambios de vestuario, además de que “un artista vive de las imágenes”. “Where are the photographers? I’m the boss, bring them in”, exigió. No sólo eso, más adelante en el set, permitió que tres fotógrafos subieran al escenario.



Otra sorpresa ocurrió durante Emerge, que detuvo súbitamente explicando que esa era una canción que escribió cuando buscaba “emergir” con su música, y ya que lo ha logrado no tiene el mismo sentido, además de que los “artistas pop son esclavos de sus éxitos”, y él no es un artista pop. No nos quedamos con las ganas de escuchar este tema, puesto que invitó a alguien del público a interpretarla por él. Sweetness y The Best Revenge, fueron los temas encargados de cerrar la primera parte del show.



Después de unos minutos, Fischerspooner regresó al escenario ligeramente cansados físicamente, pero no en cuestiones de ánimos. El concierto cerró con Never Win y We Are Electric, que fueron el toque final a una gran noche que no solo fue baile para los asistentes, sino una propuesta diferente en el escenario, diferente a lo que la mayoría de las veces estamos acostumbrados a ver. Al terminar, presentó a las bailarinas, algunas de las cuales se animaron a hacer stage-dive sobre la audiencia. Casey Spooner no se quedó atrás e hizo lo mismo, aunque por unos momentos parecería que no regresaba al escenario. Afortunadamente, la gente lo regresó y después abandonó el recinto habiendo disfrutado una gran presentación de Fischerspooner.



Fotos y reseña por: Diego Figueroa. Ve el resto de las fotos aquí.

1 comentarios:

manito

14 de abril de 2010, 10:29

Yo la verdad disfrute mucho mas su presentacion en aquel ya lejano 2004.

Mayor produccion, traian instrumentos en vivo, ‘vocalistas' invitadas y demas.

Si esta fuera mi primera vez, claro que me hubieran gustado, pero la barra estaba alta y segun yo, no la rebasaron.