Yann Tiersen en el Teatro de la Ciudad


Fotos: Rodrigo Jardón


Con una trayectoria como la de Yann Tiersen, era de esperarse que su presentación fuera excelente, pero creo que aun así excedió las expectativas de muchos. A lo largo de poco más de hora y media, el multi-instrumentalista francés ofreció una demostración de talento con la cual quedó claro porque es considerado uno de los mejores compositores de nuestros tiempos. La música de Tiersen toma elementos de diversos géneros musicales y los combina con todo tipo de instrumentos, que van desde los más convencionales hasta los más extraños, dando como resultado una mezcla sonora única. Post-Rock, Rock, Folk y música clásica fueron algunos de los géneros presentes a lo largo del concierto.

La presentación de Tiersen fue visualmente sencilla, no contó con una gran producción visual, pirotecnia y demás elementos que cada vez son más comunes en los conciertos, sin embargo, ese minimalismo sirvió para que el público concentrara toda su atención en lo que de verdad importa, la música. El sonido en el teatro fue impecable, pero definitivamente el lu
gar tuvo un efecto negativo en el público. Durante la primera media hora del concierto la mayor parte de los asistentes evitaban hacer ruido o moverse, parecía un concierto de música clásica, donde el público se limitaba a aplaudir al final de cada pieza. Tiersen varias veces se dirigió a la audiencia para decir un simple “gracias” y para decirles que si querían podían levantarse y bailar.


A pesar de lo que decía Tiersen, el público permaneció sentado, fue hasta después de que Tiersen interpretó una canción acompañado solamente de su violín, que el público se levantó y ovacionó a francés. Sin duda alguna, el impresionante solo de Tiersen en el violín fue uno de los mejores momentos de la noche, no sólo porque rompió el hielo con los asistentes, sino porque demostró una pasión por la música que se ve pocas veces. A partir de ese momento el público fue mucho más caluroso ante el francés y su banda, salvo la primera fila que permaneció sentada, lo cual llevó a que el francés hiciera un par de bromas al respecto.


Tiersen y su banda continuaron interpretando varias canciones de toda la discografía del francés entre ellas Le Train y Ashes. Era impresionante ver el proceso por el que pasaban la mayor parte de las canciones de Tiersen. Comenzaban con una simple melodía en un solo instrumento y poco a poco se unían el resto de los instrumentos, agregando un poco a la melodía inicial. Todos estos pequeños detalles terminaban mezclándose, logrando así una canción que sólo podría ser calificada como épica. La banda dejó el escenario por unos minutos antes de regresar al escenario para interpretar una hipnotizante versión de Le Quartier y La Valse d’Amélie, la cual recibió la mayor ovación de la noche. Nuevamente Tiersen dejó el escenario y regresó a los pocos minutos para interpretar la última melodía de la noche, en la cual se combinaron guitarras, sintetizadores, violín y una enérgica interpretación por parte del baterista, llegando así al clímax de una noche llena de talento.

Setlist:

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