Mykki Blanco @ Auditorio BlackBerry

Mykki Blanco en el Auditorio BlackBerry. Foto y texto: Diego Figueroa

En la noche del viernes se hablaba de varias cosas: la cancelación de Parquet Courts, la cancelación de Las Robertas*, que nadie iba a ir, y algunos más seguían preguntando quién era Mykki Blanco, una de las propuestas que este año trae el festival NRMAL. Todo esto empezaba a crear un ambiente que únicamente auguraba una mala vibra a su presentación en el Auditorio BlackBerry
*La presentación de Las Robertas se había sometido al fondeo por medio de Bandtastic, pero no se llegó a la meta, por lo que no se confirmó su participación.



Michael Quattlebaum sale unos minutos antes de la hora marcada a platicar un poco y a presentarnos al DJ que lo acompaña esta ocasión, anunciando que en breve saldrá de nuevo al escenario ya caracterizado. Si lo juzgamos por esta breve aparición, no creeríamos que Michael es aquel personaje explosivo y controversial del que se ha hablado. Mientras Michael desaparece, el DJ sigue mezclando para crear ambiente. Mykki Blanco aparece súbitamente y de inmediato baja a la barricada a acercarse con la gente. Contrario a tu concierto promedio, la acción con Mykki no ocurre en el escenario, sino que se confunde entre la poca gente en la zona de pista y los hace parte. Aquellos que apartaron lugar en la barricada desde temprano se dieron cuenta y siguieron a Blanco a donde se moviera. Qué importa que sólo hayan llegado 500 personas en un cálculo muy impreciso, tanta gente corriendo para seguirlo y estar cerca de él daba la impresión de que el público se había multiplicado.

Blanco se sube a las mesas distribuidas en la pista, regresa al escenario para pararse en los monitores, se baja nuevamente a la barricada y lo repite todo de nuevo mientras recita sus temas con una fuerza vocal impresionante. "Mykki Blanco is the fifth element", repite una y otra vez cerrando su set. Puede ser que esta noche haya sido entretenida y después pase al olvido, o que Mykki Blanco trascienda y los que no fueron se arrepientan. Sólo el tiempo lo dirá.